08 marzo 2011

De vuelta al vecindario

Y en un trágico accidente esta montaña rusa de emociones descendió, mi cordura murió

Pasó mucho, diré poco.

Comencé el año probando el dulce sabor de algo muy parecido al amor Sin embargo cuando creí haber encontrado mi próxima adicción, le di una probada mi a antojo más tentador.
No quise ceder pero el agridulce sabor de libertad me dominó. Volví a la adicción, dejé ir al ángel de la guitarra en mano y le abrí la puerta a demonios del pasado.
Soledad brindó por el exilio de aquel que quiso hacerme creer en el amor, y se instauró en cada rincón de mi corazón.
La sangre me llamó, corrí a su auxilio pero en el camino los lazos de hermandad se enredaron y caí.
Soledad se burló, pero no más que yo cuando me levanté con una sonrisa y decidí, por primera vez, exiliarla de mi vida.

Y después de un par de días, recogí los papeles del suelo, me miré al espejo y sonreí para finalmente revivir.

Re vivir y volver a escribir.

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