Él es como el lenguaje, ella su conservación más pura, y yo su total distorción.
Y volviste, como la primavera; tarde, pero volviste.
Volviste y enredaste de nuevo mi cordura; volviste y trajiste contigo, mi locura.
Volviste, en medio de la noche, como el polo opuesto del maldito imán que por ti, es mi corazón.
Volviste, y no quise que te fueras.
Y sí, volviste.
Para bien o para mal, chico del corazón extranjero, volviste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario