Es increíble como un par de momentos, en una noche cualquiera, me dejaron pensando tanto en ti. Lo admito, lo hacía de vez en mes, cuando venía el oleaja de recuerdos de primer ciclo; sin embargo, desde hacía tiempo no sentía esa intensidad, esas ansias, esas ganas...y qué ganas.
Esas ganas de ti, cuando hace un par de noches te tuve a centímetros míos, cara con cara, mirada con mirada, y un corazón latiendo más de la cuenta. Esas ganas de sacear lo que nunca pudimos (y quizás nunca podamos) sacear. Esas ganas de que todas las fantasías en las que apareces besando mi frente, se hagan realidad.
Esas ganas...esas malditas ganas.
Malditas porque así las tengas, tengo que admitir y aceptar que esas ganas no van al compás de tu corazón ,sino al compás de un par de hormonas desequilibradas que intentan romper tu tan monótona rutina tomándome de excusa y tentándote a caer.
Sí, es hora de ser honesta, porque pensar en ti me desequilibró mucho por unos días, pero hoy, por alguna extraña razón, estoy más cuerda que nunca...y aprovechando mi nivel de cordura, debo aceptar que mientras yo (o una parte de mi) busca amor, tú sólo buscas un momento, y mientras yo busco un pretexto para el comienzo, tú buscas la perfecta excusa para el final.
Y perdón sin me equivoco, o si soy muy realista, pero hoy me di cuenta que por más que me atraigas, que me encantes, que me hagas reír, que me cuentes ciertas cosas tan personales...tan reales, por más de todo eso...you are so not worth it.
Al menos no para mí, no en este tiempo, no bajo ese contexto, porque tu corazón tiene dueña desde hace mil y un días, y a pesar de no estar presente, en la distancia le es fiel.
Y yo no pienso romper esa fidelidad, y yo no pienso cruzar una frontera que alguna vez estuve tentada a cruzar.
Quédate con tu corazón extranjero, yo renuncio a él, y las mil fantasías de la que fue protagonista en mi cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario