20 junio 2010

Yo soy tu amigo fiel.

Y lloré como un bebé.

Culpo a la sensibilidad que me visita estos días, aunque también debo admitir que Toy Story 3 es tan perfecta desde el comienzo hasta final, en cada escena, en cada diálogo.

Imposible no sentirse identificado, ves amigos, ves hermanos, ves como comienza el enamorarse, pero sobre todo ves cómo el tiempo pasa, y eres totalmente incapaz de detenerlo. Creces cada día más rápido y sin pensarlo vas cambiando. Dejas de ser el/la niño(a) que jugaba con carros o muñecas, y te conviertes en ese adolescente con las hormonas alborotadas que prioriza alcohol, amigos y el sexo opuesto.

Porque tú cambias, tus amigos cambian, el mundo cambia.

Y eso es tan cierto.

Hace dos semanas yo era una cachimba ansiosa, ahora el ciclo se me va, y no puedo esperar por vacaciones. Ahora ya sé cómo se juega en la universidad, qué cartas apostar, y qué cartas no.

Porque parte de vivir, es aprender, es crecer.

Y la vida seguirá avanzando, depende de ti alcanzarla o no.

No hay comentarios: