Yo la pasé muy bien, y espero que ella también.
Sí, digo espero porque aún cuando sé que el detalle de la sorpresa le agradó, aplicando Kapuscinki, me pongo en sus zapatos y veo con más claridad el pequeño vacío en su mirada, y la pregunta que intenta camuflar con una risa poco fingida: 'Oye, sí, y eh (Risas) ¿Dónde... están...?'
Silencio incómodo y una voz responde: 'No pudieron venir.'
Si yo hubiera estado en su lugar, me hubiera reventado y entristecido que quienes yo considero mis mejores amigos no estuvieran en mi cumpleaños, sin embargo o lo supo disimular muy bien, o le afectó sí, pero su eterna paz la hizo ser indiferente.
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