Es, es...ilógico.
Tan ilógico como que salga el sol en pleno invierno...aunque mira la ironía, hoy salió, e irradió tanto o más que tu en mi cabeza.
Ilógico, no?
Ilógico, irónico...y tristemente irremediable, pero ¿Qué puedo hacer? En horas como esta, donde la soledad suplanta mi sombra, y mi escritorio se vuelve el santuario del olvido, tu nombre es lo único que no peca en mi corazón...basta.
Basta.
Y adiós.
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